domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Ser cobarde? No, ya hay demasiados

Los cobardes no son aquellas personas que le tienen miedo a la oscuridad, a las arañas, o a las abejas. Tampoco es esa gente que no acepta un reto cuando alguien les pica. La cobardía no está guardada en la fobia a los espacios cerrados, al agua o a los petardos.

Los verdaderos cobardes son esas personas que no luchan por lo que quieren, o que se esconden a través de excusas para no arriesgar. La cobardía se encuentra en aquellas situaciones en las que se nos da a elegir varias opciones, y, aun sabiendo que algunas de ellas nos podrían hacer más felices de lo que somos, nos quedamos con la segura, y echamos mano a ese viejo proverbio para justificarnos: “Más vale pájaro en mano…”

Me considero dentro de ese reducido grupo de gente que es capaz de dejarlo todo para conseguir sus sueños y ser plenamente feliz. Quizá penséis que tengo demasiados pájaros en la cabeza, que al fin y al cabo tengo 15 años y sé mucho menos de la vida que vosotros, pero siempre he pensado que si no te arriesgas a perder nunca sabrás lo que es ganar.

¿Y sabéis lo que os digo? Que yo nunca he sido cobarde; y si nunca lo he sido, ahora tampoco lo voy a ser.