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lunes, 2 de noviembre de 2009

Un triste día en blanco y negro (cuento)


No éramos sólo nosotros cuatro quienes estábamos en blanco y negro; el cielo era blanco, el sol gris y las nubes negras. Las flores grises agachaban sus cabezas grises, el lago perdió su agua,..
Buscábamos a nuestro perro Canela, era peludo, no muy grande, color canela y muy, muy juguetón.
Al ver a un señor en un banco, decidimos preguntarle si lo había visto. El señor nos dijo que era muy dificil ver a alguien en un color que no fuese blanco y negro, y se puso a llorar. Le preguntamos si le podíamos ayudar y también le preguntabamos dónde nos encontrábamos. Él nos dijo que llegada a esa altura ya nadie le podia ayudar y que estábamos en el país de los no queridos.
En el país de los No Queridos toda la gente iba con la cabeza agachada y llorando. En aquel lugar había algunas calles, como la calle de los tontos, la calle de los torpes, la calle de los dentistas (aunque la verdad, es que a los dentistas nadie les quiere), la calle de las mujerers,... y miles de calles sin nombre, por donde pasaban el resto de personas no queridas.
Caminamos unas horas en busca de nuestro Canela, y al cabo de dos ó tres horas, lo encontramos. Le contamos todo lo que nosotros cuatro habíamos sufrido sin él y le preguntamos el por qué de su ida. Él nos contestó que se había ido porque pensaba que no le queríamos y al abrazarlo, vino una nube que tiñó de nuestro color a cada uno de nosotros, ya que Canela pensó volver a ser querido (nunca lo dejó de ser) y al salir de aque lugar, todo volvió a estar en blanco y negro.

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Todo el mundo merece tener oportunidades en la vida, ¿no es así?

Un beso.

sábado, 31 de octubre de 2009

La risa de la bruja

Hoy os dejo esta historia propia para halloween, La risa de la bruja, leedla y... ya me contareis.


LA RISA DE LA BRUJA

En el complejo de verano de la playa del Saler en el que hablo en el relato de "Los pasos", ocurrió algo más. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki.
Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena.
Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban pasando un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos.
Allí estaban Lorena y su hermana mayor (llamémosla Nieves), la prima Merche y el amigo de la familia (llamémosle Jorge), y los hermanos Belén y Miki (nombres también inventados).
Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiendo las letras con un rotulador gordo.

Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando ésta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera.
Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien.
- Concentrémonos de verdad.
Todos le hicieron caso. Ya nadie se rió con aquello de "espíritu, si estás ahí, danos una muestra".

A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija -aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeteaba una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces.
Lorena tenía a Miki al lado y le pasó la mano por los ojos. Miki respondió bajando los párpados para no abrirlos durante un buen rato. Pero lo que ocurrió fue más que espeluznante.
En el mismo momento en que cerró los ojos, su dedó tocó por última vez el vaso, y acto seguido se desmayó sobre la mesa.
Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose qué le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: Por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabierta se empezaba a escuchar una risa... una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja.
Se asustaron sobremanera y Nieves le pidió ayuda a Merche:
- Tú tienes poderes Merche, haz que despierte, haz algo por favor.

Merche respiró hondo y salió al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenía ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja.
Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban qué era esa risa que salía de su boca, y Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance.
Merche entró y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le cogió la mano, y con voz grave le dijo:
- Miki, despiértate.
Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño.
Antes de contarle lo sucedido, Lorena le preguntó qué había sentido:
- Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más.


Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedicó a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamó su atención. Una letra había salído perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levantó, era la letra "L". Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia consideramos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparecen en los dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído... aunque no lo recordara. Las letras mostraban ambos estados de ánimo.
Curiosamente Lorena no se percató de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relacionó y se lo dijo. Lorena cayó en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror.

Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso... y no se rompió.

Feliz noche de halloween!!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Locura y amor

La primera vez que se jugó al escondite en la Tierra no jugaron personas, jugaron sentimientos. Fue la iniciativa quien lo propuso y el entusiasmo bailó de júbilo, secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer incluso a la duda y a la apatía y aunque no todos quisieron participar (la verdad prefirió no esconderse, porque al final siempre la hallaban) la locura empezó a contar. 1, 2, 3,...
La primera en esconderse fue la pereza, dejándose caer tras la primera piedra del camino. La generosidad casi no alcanzó a esconderse porque cada escondite que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: un lago cristalino ideal para la belleza, una hendija de un árbol perfecta para la timidez, una ráfaga de viento magnífico para la libertad,... Así que terminó por acurrucarse en un rayo de sol mientras el egoísmo permanecía en un sitio mejor, pero sólo para él. La mentira por su parte se escondió en el fondo del mar, la pasión y el deseo en el centro de un volcán,...
Uno a uno todos los sentimientos fueron escondiéndose y entonces la locura comenzó a buscar. Encontró a la fe conversando con Dios y cerca de ella a la envidia, que se encontraba a la sombra del triunfo. En el lago halló a la belleza y aún decidiéndose por algún lugar descubrió a la duda. Poco a poco fue encontrando a todos: al talento entre la hierba, a la angustia en una cueva oscura, a la soberbia en la cima de una gran montaña,...
Sólo el amor continuaba oculto aunque la locura lo buscó detrás de cada árbol, en cada río y en todos los mares pero cuando ya estaba a punto de darse por vencida, divisó un simple rosal y entre sus flores lo encontró. Decidió aparecerse por sorpresa como siempre el amor solía hacer y cuando empezó a mover las ramas escuchó un quejido que ya no era de sorpresa, sino de dolor: Las espinas del rosal habían herido al amor en los ojos y le habían dejado ciego. La locura no sabía que hacer para disculparse por el accidente y lloró e imploró y prometió al amor que desde entonces siempre sería su fiel guía.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

Besos.

viernes, 12 de junio de 2009

Y todo gracias a un oso de peluche...



Una joven china de 16 años en la ciudad de Wuhan sobrevivió a una caída desde un sexto piso gracias a que el oso de peluche que llevaba en los brazos amortiguó el impacto, informó la prensa de esa localidad, capital de la provincia de Hubei. De acuerdo con la información del diario vespertino “Wuhan Wanbao”, la chica cayó desde el baño de su casa a medianoche, cuando, somnolienta, confundió la ventana con la puerta.

No es tan malo tener un peluche por muy grandes que seamos. Ya nombré en una ocasión a Piecito, todaviá sigo con él, y nuestra amistad creo que nunca se romperá, es un gran amigo que sé que nunca me va a defraudar. Quizás sea porque no es de carne y hueso, y al no ser humano, no se equivoca, siempre sabe como ayudar, siempre tiene una gran respuesta ante cualquier problema (su gran abrazo) y te recibe con una gran sonrisa en la cara.

¿Qué hubiese pasado si esa joven no llevase el oso de peluche en aquel momento? Lo más probable es que estuviese muerta. Su vida está a salvo gracias a ese cachito de infancia que todavía queda en ella y por su gran amigo el oso de peluche.

No perdamos nunca la niñez que llevamos dentro, puede que algún dia la necesitemos y nos sirva de mucho.


Besitos.

lunes, 25 de mayo de 2009

Final de la historia de Mégan


- Mégan sientate por favor, esque... esto es... esque me da vergüenza... - Vamos Carlos, dímelo ya, que no será nada...
Esas fueron las primeras palabras al sentarse en los bancos del baño. Carlos parecía nervioso y Mégan no tenía ni idea de que era lo que le tenía que decir.
- Venga, va! Soy amiga tuya, confía en mi. - Vale, vale. Mira... esque me gusta mucho una amiga tuya y... -Marta, verdad? - Mégan, como eres... si, es ella. Dentro de dos días es San Valentí y... no sé como pedirle salir. -Pues le compras un regalo y te declaras. - Si, pero... no sé que regalarle, y como tu eres su mejor amiga... - Mira, sinceramente a Marta le vuelven loca los perritos, asique con un perrito de peluche lo clavas. - Vale, pero por favor ven conmigo a comprarlo. - Puff! No sé... - Venga Mégan, por favor, para una vez que te pido algo... - Bueno, venga, va. Pero porque eres tú. Dónde quedamos? - Pues si quieres mañana a las 5 en la puerta de tu casa, vale? - Vale, pero Carlos como no te presentes te mato, eh?! - Tranquila Mégan, tranquila. Confía en mi! Y muchas gracias, esto no se me olvida, en serio. Mégan se levantó y le dio un abrazo.
Al día siguiente no hablaron durante toda la mañana por si alguien sospechaba de lo que tramaban. Mégan no pensaba que se presentaría, asique pasó un poco.
Ya eran las 5 y cuarto, Mégan venía de clases de inglés, y por eso se había retrasado. Tampoco corría por llegar porque pensaba que Carlos no estaría. Pero cuando llegó a su casa se lo encontró sentado esperándola y le dio mucha pena. Asi que decidió irse con él en busca del perrito.
Después de haberse recorrido todas las tiendas de la ciudad, encontraron el peluche en la juguetería de al lado de la casa de Mégan.
El lunes de San Valentín, Mégan llegó la primera para distraer a Marta y que no viera el regalo. El plan salió a la perfección. Carlos le dio el regalo y se declaró, pero Marta hizo algo extraño. Por alguna razón, Marta se había enterado de todo y le dio una carta a Carlos en la que decía que no quería nada con él porque no sabía nada del amor y era muy pequeña. Entonces Carlos se derrumbó y llamó a Mégan para contarle todo.
Algo dentro de Mégan, le decía que ella tenía la culpa de todo. Por culpa de Mégan, Marta había cambiado de opinión sobre Carlos, ya que antes de todo ese royo del regalo, Marta estaba coladita y Mégan era la que le había metido rollos en la cabeza sobre que era muy pequeña, que Carlos no era un buen chico, que luego iba a sufrir,... y entonces se dio cuenta de que Mégan era la que realmente estaba enamorada de Carlos.


Espero que os haya gustado a todos la historia de Mégan, se me ocurrió el otro día pensé en compartirla para ver vuestra opinión.

Besitos.

sábado, 23 de mayo de 2009

Mégan, 2º capítulo


Como ya os dije, Mégan era la más popular, no le faltaban amigos y jamás estaba sola.
Pero 5º acabó y en el verano, Mégan se mudó al centro de la ciudad y el cole le quedaba un poco lejos.

Tenía dos opciones, o cambiarse de colegio, o madrugar todas las mañanas para cruzar toda la ciudad e ir al cole de siempre. Ella no quería cambiar de cole ya que, quizás no encontraría lo mismo que tenía hasta ahora. Entonces le tocó ir todos los días en bus a clase.
Con el rollo de la mudanza, no salió en todo el verano con sus amigos y perdió un poco el contacto.
Pero el verano acabó y volvieron a clase. El primer día de clase (ya en 6º), Mégan entró por la puerta y todas las chicas se tiraron a abrazarla y darle besos. Todas querían estar con ella. Con su amigo Ángel, su característico saludo, chocar las manos, cruzar los dedos, apretón y salto. Estaban muy locos con esas cosas.
Con tanto abrazo, saludo y beso, Mégan no se dio cuenta de que alguien al que no conocía estaba en su mesa. Era Carlos, un chico que iba un curso por detrás que ellos y que había repetido 5º el años pasado, pero normalmente se iba con los de su antigua clase asique nadie lo conocia mucho.
Mégan iba a acercarse a decirle que se quitase porque ese era su sitio, pero Marta le dijo que se sentase con ella en otra mesa y como Marta y Mégan habían estado sentadas juntas los nueve años de clase que llevaban, no se iban a separar ahora.
Pasaron un par de meses e hizo una buena amistad con Carlos, se caían genial, eran buenos colegas, tenían una gran confianza entre ellos,...
Como Mégan no tenía nada que hacer por las tardes, se apuntó a Taekwondo y las clases se daban a partir de las 5 en el colegio. Carlos también se apuntó.

Un día, mientras estaba haciendo sus ejercicios de calentamiento, Carlos le dio una palamada en la espalda y le dijo que fuese al baño de las chicas. Mégan le pidió a todas las chicas que salieran del baño porque tenían que hablar de algo muy importante. Carlos lepidió a Mégan que se sentara porque era muy importante...



Espero que os esté gustando la historia.


Besitos.

jueves, 21 de mayo de 2009

Continuación


Hola!
Os voy a proponer una cosilla.
La historia de ayer, la dejé sin acabar. Os propongo que cada uno piense como sería el final, o la continuación de esta historia.
Poned en los comentarios lo que vosotros creais que puede ser y, en post posteriores iré publicando capítulos.

Suerte.

martes, 19 de mayo de 2009

La historia de Mégan, una niña de 13 años


Mégan siempre había sido la más popular de la clase, pero no en el sentido de la más guapa, ni la más pija ni nada de eso. En realidad ella no lo sabía, y ni mucho menos había estado a nunca a favor de la moda y de las pijerias de las niñas de esa edad. Llevaba gafas, pero le quedaban geniales. Nunca llevaba faldas y no se preocupaba demasiado por su imagen. Normalmente, llevaba coleta porque era lo más fácil para hacer por las mañanas y así, no llegar tarde a clase. En la clase era la más graciosa, y también la más empollona aunque no le dedicaba gran tiempo a los estudios, simplemente, a la hora de hacer un examen, todo le salía bien y jamás bajaba de un notable. En fin, era la típica chica que caía genial a todo el mundo, que nunca se peleaba con nadie, que ayudaba a todo el mundo y que siempre estaba sonriendo.
A Mégan no le faltaban amigos, en el recreo organizaba torneos de juegos, o siemplemente iba de clase en clase saludando a todo el mundo. En clase de gimnasia era la más rápida y siempre que había que elegir a alguien para algún juego, era ella la primera en serlo. Jugaba con los chicos al fútbol de portera y jamás le colaron un balón. Resumiendo, Mégan para nada tenía pereza de ir a clase porque sabía que cada día sería una nueva aventura para ella.
Siempre iba con un corrilo de amigas y para variar, Mégan era la lider. En segundo lugar estaba su mejor amiga Marta. Marta y Mégan siempre habían estado juntas desde que nacieron y nunca se habían separado para nada. Eran prácticamente como hermanas.
Mégan tenía el apoyo de todos los chicos y el cariño y lealtad de todas las chicas, pero algo raró pasó al empezar 6º...


Esta historia tiene más capítulos, os dejo algo de imaginación y posteriormente os pondré más capítulos.

Besitos.

lunes, 30 de marzo de 2009

Las ninfas

Ninfas son en general todas las deidades menores femeninas de la Mitología Griega. Provienen de matrimonios entre Dioses mayores, mixtos con semidioses, y en algunos pocos casos, con humanos. Recibían sus nombres especiales según la función que tuviesen atribuída o el medio en que residían, por ejemplo : las Melíades, ninfas de los fresnos; las Náyades, ninfas de las fuentes y de los ríos; las Nereidas, ninfas del océano; las Oréades, ninfas de las colinas y montañas; las Dríades, ninfas de los árboles, etc.

Ya que la mayoría de ellas pertenecen al hábitat acuático, las hemos incluído en esta categoría de "Hadas del Agua". Son muy hermosas, poseen gran sensibilidad, y han sido las protectoras de todas las artes desde siempre. Amantes de la música, todas ellas tenían alguna relación con ella, tocando instrumentos o entonando maravillosas melodías para deleite de los Dioses u hombres que en gran número se enamoraron de ellas. Han estado presentes en casi todos los relatos heroicos y románticos de la Grecia Antigua, prolongándose su aparición durante mucho tiempo en los relatos fantásticos victorianos, en el arte y la música.

Las Musas eran ninfas, al igual que la bella "Calypso", quien rescatara a Odiseo del mar luego de que su nave naufragó cerca de su isla. De acuerdo a la identidad de su padre y su ambiente, (ríos, entes o divinidades marinas) los grupos de ninfas se fueron clasificando en diferentes especies. Tenían carácter inmortal, pero a diferencia de los Dioses, podían sufrir y amar como humanas, enamorarse y hasta languidecer de pena.

Cuando ésto sucedía, o quizá corrían peligro, en innumerables ocasiones, el Gran Zeus se apiadaba de ellas y cambiaba su destino, transformándolas en aves, fuentes, árboles, o estrellas, como es el caso de las Pléyades, un grupo de ninfas que huyendo de sus captores, se elevaron al cielo con el auspicio de Zeus, dando nombre a la constelación homónima. Toda ninfa es un hada, toda hada tiene un origen, seguramente, similar al de las hermosas y legendarias ninfas.

domingo, 29 de marzo de 2009

La magia del eclipse


El día del eclipse volví al bosque para intentar contactar con el hada, para encontrar la aventura o desventura de salir de uno mismo, a lo posible o lo imposible de verla. Esa capacidad que quizá algunos tengamos en exceso.

Me fui con el poema prometido a la anjana un tanto escéptico. Yo sólo creo que existen cuando las buscas de corazón, más allá de la realidad que vemos con nuestros ojos. No obstante me parecía una locura llevar un poema, como si fuera una carta de amor a la luna, pero, por otra parte en esa locura intentaba evadirme del mundo de los mayores, donde a penas se razona, lo increíble de la realidad de este mundo civilizado.

Yo no sé dónde hay más duendes, si fuera o dentro del bosque; casi prefiero la inocencia, me decía yo, cuando subía por la empinada montaña. Me iba adentrando poco a poco entre la vegetación. El cielo con abundantes nubes, hacía que el sol fuera apareciendo intermitentemente, el bosque me parecía un buen refugio, una defensa contra el mundanal ruido.

Las alturas te van dando más higiene mental, para el verdadero sentido común. Quizá, ocurren hechos tan reales cada día, que atraviesan ampliamente la frontera de lo surrealista, es decir, tanto como si se tratara de un cuento de hadas.

Ya en pleno bosque pensaba en la belleza de la pequeña anjana, sentía cómo se iba acelerando los latidos del corazón, cuando me estaba acercando al árbol. A veces, desde lo más profundo de un monte, no se sabe muy bien cual es lo real, si lo de fuera o lo de dentro. Se tiene la sensación de vivir entre seres fantásticos, notas esa magia de sentirte observado. Me detuve ante el árbol donde hablé con la anjana de mis sueños, entre la corteza del tronco dejé el poema.

Era como la puerta de entrada de un maravilloso cuento, de pronto me di cuenta que oscurecía un poco, era el eclipse anunciado, que a penas podía ver con tanta vegetación. Noté un aumento de emoción, ahora estaba bajo el influjo del sol y de la luna juntos; todo empezó a tener doble sensación mágica.

No sabía a quien atender, si a estos seres escurridizos que se afanan por mostrar su existencia, o a un fenómeno cósmico que no ocurre con frecuencia, todo era un misterio. Parecía que las fuerzas de la naturaleza se me mostraban intensas. Por primera vez sentí un gran respeto y temor.

Me fui alejando del lugar, pero al volver la cara, vi aparecer a la anjana. Cogió el papel, lo contempló unos instantes. Sonrió feliz. Desde una pequeña distancia me tiro un beso y, lo repitió con sus diminutas manos.

Quise hablarla pero… fue desapareciendo dejando un rastro luminoso de colores, era como un revoloteo de mariposa, como un pequeño arco iris que se desvaneció.

Sentí un intenso perfume por todo el bosque, un silencio casi sonoro entre los colores otoñales, era un sitio paradisíaco. Me acerqué al árbol y en lugar del poema, me había dejado un ramo de flores silvestres.

Me gustaría no despertar del universo de los sueños, pero la realidad nos tiene prisioneros y, las florecillas silvestres al final se me habían ido marchitando.

sábado, 28 de marzo de 2009

El silencio de las hadas

En la espesura del bosque, allá donde la bruma tarda más en desaparecer, existen lugares especiales para que las Hadas puedan recuperar el Silencio.

Son espacios mágicos, sólo conocidos por ellas y donde no llega ninguna presencia humana. Rincones y claros perdidos entre los árboles son refugios ideales para las Hadas que necesitan estar solas.

Las Hadas conocen bien la importancia de la soledad plena, la que permite estar con uno mismo y reflexionar.

Encontrar el verdadero sentido al diario vivir, sin que voces ajenas distraigan el discurrir del pensamiento.

Ni siquiera ellas escapan a la influencia del mundo que las rodea y es importante el reencuentro con el íntimo ser. Renovarse, reconocerse, dejar atrás lo que molesta en el alma y volver con nuevas energías y el espíritu alegre.

lunes, 16 de marzo de 2009

La leyenda del tiovivo


Esteban Fernández era un feriante español del siglo XIX, que se ganaba la vida con unos "caballitos" giratorios instalados en un paseo de Madrid. En 1834 se extendió por la capital una epidemia de cólera que acabó con la vida de muchas personas, entre otras, con la del feriante. Sus amigos y familiares sacaron precipitadamente el cadáver de la casa para evitar contagios, lo cargaron sobre unas parihuelas y marcharon hacia el cementerio. Al llegar cerca del lugar donde el feriante trabajaba habitualmente, el supuesto muerto se levantó, se quitó el paño que cubría su rostro y comenzó a gritar: "¡Estoy vivo!, ¡Estoy vivo!" El cortejo se dispersó en todas direcciones presa del pánico.
Lo que había ocurrido es que el feriante no había fallecido todavía cuando decidieron llevarle a enterrar. Tras una larga convalecencia se recuperó y volvió a su trabajo.
Después del susto, la gente, comenzó a llamarle "tío Vivo" en vez de "tío Esteban". Muy pronto se hizo popular por "haber regresado de la muerte", lo cual redundó en beneficio de su negocio, desde que entonces se denominó tiovivo, en lugar de caballitos de la feria.

Besitos!

miércoles, 25 de febrero de 2009

La ratita presumida


Hoy voy a contar la historia de la ratita presumida. Esta historia me la contaba mi tia cuando era pequeña, y bueno, no tan pequeña :P. Recuerdo la historia como si me la hubiera contado ayer.


LA RATITA PRESUMIDA

Érase una vez una ratita que estaba barriendo la puerta de su casa y cantaba:

"tralará larito barro mi casita, tralará larito barro mi casita..."

Un día, se encontró una moneda en el suelo, se agachó y al cogerla dijo: "¿Qué me compraré?, ¿Qué me compraré?...
...¡me compraré caramelos! No, no, no. Si me compro caramelos se me ensuciarán los dientes!
...¡me compraré un lacito para mi colita!"

La ratita fue a la tienda y compró un lazo rojo. Cuando llegó a su casa, se puso el lacito en la punta de la colita y se sentó en la puerta de su casa.

No pasó mucho tiempo cuando pasó por allí un perro que al ver a la ratita con su lacito dijo: " Ratita, ratita, pero que bonita estás... ¿te quieres casar conmigo?"
"¿Y por la noche qué harás?" - dijo la ratita.
"¡Guau, guau!" le contestó el perro.
"No, no, que me asustarás!!"
El perro se marchó ladrando de rabia.

No se había perdido de vista al perro cuando apareció un gallo muy emplumado
que al ver a la ratita con su lacito dijo: " Ratita, ratita, pero que bonita estás... ¿te quieres casar conmigo?"
"¿Y por la noche qué harás?" - dijo la ratita.
"¡Quiquiriqui....!" le contestó el gallo.
"No, no, que me asustarás!!"
El gallo se marchó a buscar a una gallina.

Al poco tiempo pasó por allí un gato, que al ver a la ratita con su lacito dijo: " Ratita, ratita, pero que bonita estás... ¿te quieres casar conmigo?"
"¿Y por la noche qué harás?" - dijo la ratita.
"¡Miau, miau!" le contestó el gato.
"No, no, que me asustarás!!"
El perro se alejó maullando.

Más tarde, pasó por allí un ratón y al ver a la ratita con su lacito dijo: " Ratita, ratita, pero que bonita estás... ¿te quieres casar conmigo?" "¿Y por la noche qué harás?" - dijo la ratita. "Dormir y callar, dormir y callar.." le contestó el perro. "Contigo me he de casar!!" dijo la ratita. La ratita se casó con aquel ratoncito y vivieron felices y comieron perdices.

Besitos!

jueves, 15 de enero de 2009

Querido Don Bosco....



Hola!

Bueno pues hoy el profesor de religión (cura para no variar en el instituto) nos ha dicho que escribamos una carta a Don Bosco, ya que es el mes de Don Bosco... y esta ha sido la mia:

Querido Don Bosco!
Hola!
Nos han dicho que te escribamos una carta y aquí estoy (pero no te creas que es por propia voluntad, si no fuera por obligación yo no la escribiría pero...).
Nada en especial que contarte a parte de que la muchacha que tengo a mi lado se acaba de enterar de que tu no eres el del milagro de los panes y los peces, sino que fue Jesús. A Cris y a Mario le molas (el pobre a salido perdiendo aceite pero.. que se le va ha hacer).
titititititititititi (música de fondo)
Me aburro (I'm very boring!!)
Besos (broma!! no te lo creas!)


La carta está literalmente copiada a la que he escrito y he entregado en clase, la verdad es que no creo que me ponga buena nota, pero... ¿Qué quiere que le ponga?, ¿Qué le cuente mi vida o algo de eso? Pues si se piensa eso se equivoca, aunque la nota que me ponga me da exactamente igual, ya que no cuenta como nota para hacer la global y si no.. pues también me daría igual.

Qué os ha parecido la carta?
La verdad es que muchas veces parezco ser un poco atea, a pesar de ir a un colegio bastante religioso (los Salesianos).

Un beso!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Noche buena


La Nochebuena se celebra la noche del día 24 de diciembre, víspera del día de Navidad (25 de diciembre). Es la celebración cristiana del nacimiento de Jesús y las costumbres varían de unos a otros países pero es bastante común una reunión familiar para cenar y, sobre todo en los países protestantes, el hacer regalos. Es costumbre en España el cantar villancicos acompañados de la pandereta y la zambomba, así como comer turrón, mazapán, polvorones y otros dulces. Después a las 24.00h todos van a la Misa del Gallo, en la que se celebra el nacimiento de Jesús.

martes, 2 de diciembre de 2008

Una bonita historia de amor


La historia cuenta que, hace mucho tiempo, un hombre regañó a su hija pequeña de 5 años por desperdiciar todo un rollo de papel de regalo para envolver una caja.

La niña, a pesar de la regañina, dejó la caja envuelta bajo el árbol de Navidad y a la mañana siguiente, cuando todos estaban abriendo los regalos, se la entregó a su padre diciéndole: "Esto es para ti, papi".

Él, sintió vergüenza de la reacción del día anterior y emocionado, abrió el regalo. Pero al ver que en el interior de la caja no había nada, le dijo en tono molesto a su hija: "Señorita, cuando se hace un regalo siempre tiene que haber algo dentro".

La pequeña, medio llorando le dijo: "Pero papi, no está vacía, la llené de besos para ti".

El padre, conmovido, abrazó a su hija y le pidió perdón.

Con el tiempo, la niña creció y se fue a vivir muy lejos. Su padre, cada vez que la echaba de menos, metía su mano en la caja y sacaba un beso imaginario. Así se llenaba de todo el amor que le regaló su hija.